BIENVENIDOS

aCTUALMENTE EN SAN EFRÉN:


comenzó el año jubilar parroquial

El pasado junio 9 de 2015 inició el Año Jubilar Parroquial al cumplirse el 10mo Aniversario de nuestra Parroquia

 


POEMA A LA VÍRGEN. ( DE SAN EFRÉN )

Quiero cantar el misterio de la Virgen que admiro. Hijo de Dios, dame tu don admirable, templa mi lira para que consiga detallar la imagen completamente bella de la Madre bien amada.
La Virgen María da al mundo a su Hijo quedando virgen, amamanta al que alimenta a las naciones, y en su casto regazo sostiene al que mantiene el universo. Ella es virgen y es madre, ¡qué misterio!
Santa de cuerpo y hermosa de alma, pura de espíritu, sincera de inteligencia, perfecta de sentimientos, casta, fiel, pura de corazón y leal; posee todas las virtudes.

Que en María se alegre toda la estirpe de las vírgenes, pues una de entre ellas ha alumbrado al que sostiene toda la creación, el que ha liberado al género humano que gemía en la esclavitud.

Que en María se alegre el anciano Adán, herido por la serpiente. María da a Adán una descendencia que le sana de su herida mortal.
Que los sacerdotes se alegren en la Virgen bendita. Ella ha dado al mundo el Sacerdote Eterno que es al mismo tiempo Víctima. Él ha puesto fin a los antiguos sacrificios, habiéndose hecho la Víctima de propiciación.
Que en María se alegren todos los profetas. En ella se han cumplido sus visiones, se han realizado sus profecías, se han confirmado sus oráculos.
Que en María se gocen todos los patriarcas. Así como ella ha recibido la bendición que les fue prometida, así ella les ha hecho perfectos en su Hijo. Por él todos los justos han sido purificados.
En lugar del fruto amargo cogido por Eva del árbol fatal, María ha dado a los hombres un fruto lleno de dulzura al mundo entero.
El árbol de la vida, oculto en medio del Paraíso, ha brotado en María y ha extendido su sombra sobre el universo, ha esparcido sus frutos, tanto sobre los pueblos más lejanos como sobre los más próximos.
María ha tejido un vestido de gloria y lo ha dado a nuestro primer padre. Él había escondido su desnudez entre los árboles, y es ahora investido de pudor, de virtud y de belleza.
La serpiente había cavado una trampa; Adán y Eva habían caído en ella; el Hijo de María se ha inclinado y les ha sacado del abismo.
La vid ha dado un racimo, cuyo suave jugo devuelve la alegría a los afligidos. María nos ha dado el vino de la vida, y hemos hallado completo consuelo.


parte del comentario sobre el lugar de la última cena


¡Oh tú, lugar bendito, estrecho aposento en el que cupo el mundo! Lo que tú contuviste, no obstante estar cercado por límites estrechos, llegó a colmar el universo. ¡Bendito sea el mísero lugar en que con mano santa el pan fue roto! ¡Dentro de ti, las uvas que maduraron en la viña de María, fueron exprimidas en el cáliz de la salvación!
¡Oh, lugar santo! Ningún hombre ha visto ni verá jamás las cosas que tú viste. En ti, el Señor se hizo verdadero altar, sacerdote, pan y cáliz de salvación. Sólo El bastaba para todo y, sin embargo, nadie era bastante para El. El Altar y cordero fue, víctima y sacrificador, sacerdote y alimento . . .[1]

 


SALUDOS DE LA HERMANA GLENDA

Hace unos meses la querida hermana Glenda nos envío saludos por medio de nuestro equipo de comunicaciones.


SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Sagrado Corazón de JesúsEl fundamento del culto al Corazón de Jesús lo encontramos precisamente en el misterio de la Encarnación del Verbo, quien, siendo "consustancial al Padre", "por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre".

Adoramos el Corazón de Cristo porque es el corazón del Verbo encarnado, del Hijo de Dios hecho hombre, de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que, sin dejar de ser Dios, asumió una naturaleza humana para realizar nuestra salvación. El Corazón de Jesús es un corazón humano que simboliza el amor divino. La humanidad santísima de Nuestro Redentor, unida hipostáticamente a la Persona del Verbo, se convierte así para nosotros en manifestación del amor de Dios. Sólo el amor inefable de Dios explica la locura divina de la Encarnación: "tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo unigénito, para que el que crea en él no muera, sino que tenga la vida eterna" (Jn 3, 16). Es el misterio de la condescendencia divina, del anonadamiento de Aquel que "a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz

https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Margarita_Maria_Alacoque.htm